LETRAS CON ARTE

Raquel de Marco       Título: Fogata, Perseidas y pasado

          La noche propia del verano regalaba un cielo plagado de estrellas. Era la época de las Perseidas, las comúnmente denominadas Lágrimas de San Lorenzo y por ello decidimos ir de acampada para disfrutar del espectáculo.
          Estábamos rodeando la fogata, prendida recientemente, asando patatas y chorizos para cenar mientras fluían las conversaciones.
          Se trataba de una reunión de amigos sin hijos ni parejas. Nos conocíamos desde los primeros días de colegio y estaba claro que pasados unos veinte años seguíamos preservando el grupo a excepción de… no, no voy a rememorar su nombre, hicimos un pacto para no hacerlo jamás, así su ausencia dolía menos.
          Todos, como es normal teníamos una vida privada. Casados, divorciados, separados, con pareja, solteros… sin embargo por extraño que pareciera nuestra unión era indisoluble.
          Anécdotas de la vida cotidiana, risas…De repente se hizo el silencio, sólo los ruidos propios de la noche. Las miradas fijas en Ángel que traía unas bolsas de plástico sacadas de la maleta de su coche con botellas sin lugar a dudas de alcohol de alta graduación. Principalmente Vodka y Whisky. Nosotros teníamos en unas neveras de camping hielo y refrescos. También vasos de plástico de los grandes.
          Pensé que habíamos aprendido pero fijándome en las caras de los demás me di cuenta de que volveríamos a repetir el error.
          De nuevo vasos llenos de alcohol, otros sacaron las petas, luego la coca y a esnifar.
          Nadie se dio cuenta ni pidió deseos a las Perseidas. El alcohol y las otras sustancias nos tumbaron.
          Amaneció y miré si estaban todos. En esta ocasión si, nadie se había ido como hizo…, ningún teléfono sonaba como aquella fatídica madrugada. Lo recordé como si estuviera ocurriendo ahora.
          ─Llama la policía. Conoce a…
          ─Si… es mi amigo, acabamos de estar juntos. ¿Qué sucede?
          ─No localizamos a nadie de su familia.
          ─Están de vacaciones por África, no tendrán cobertura. Él no ha ido porque ha suspendido casi todo y…
          ─¿Puede usted venir al Hospital General?
          ─¿Para qué?
          ─Ha tenido un accidente.
          ─¿Cómo se encuentra?
          ─Ha fallecido al igual que los ocupantes del otro coche. Ha invadido el carril izquierdo chocando de frente.
          ─No puede ser en otras ocasiones hemos bebido el doble, ha debido ser por esnifar la maldita coca. ¡No puede ser sólo tiene veinte años!
          ─En el otro coche iban dos niños, uno de cinco y otro de siete.