LETRAS CON ARTE

Francesco      Título: Carpe díem

         Cuando estaba estudiando no me preocupaba en absoluto de reflexionar sobre frases solemnes y para mi gusto demasiado usadas. Mi vida era sencilla, cómoda porque no me gustaban las complicaciones.
         Que recuerde nunca tuve una pelea, me refiero a una de esas tremendas, de las que no se olvidan y consigues enemigos eternos.
         Por supuesto que con mucha gente, la mayoría, no tenía afinidad alguna pero no me preocupaba en absoluto porque tenía mi propio mundo en el tampoco tenían cabida los complicados.
         Así pasaron placidos años. No necesitaba nada de nadie y tampoco era generoso en entregarme a ninguna causa, persona, idea... Vivía como decían los modernos, de los que también pasaba, “a mi bola”.
         Una noche, aquella noche, todo cambio y no puedo decir si fue bueno o malo. Estaba tan acostumbrado a que lo externo, lo que pasaba a mi alrededor no me afectase que creí que iba a manejar la situación como siempre.
         Era época de vacaciones, noche de San Juan, hogueras encendidas y a disfrutar de la magia. ¿Magia? Eso no existía, pero lo pasaría bien y tal vez ligaría con alguna niña que querría pasar una noche amorosa sin ningún problema posterior.
         ─¡Hola! ─Dijo una chica no especialmente bella según los cánones actuales de hermosura. La examine de arriba a abajo y decidí que no me había equivocado en la primera valoración. Sólo era distinta. Los ojos muy almendrados y de un verde inquietante, los pómulos pronunciados, la boca demasiado fina, alta. Vestía una túnica de colores con los mismos tonos que el arco iris, mangas estilo trompeta. Y cuando hablaba parecía no mover los labios, sin embargo entendía perfectamente lo que decía.
         ─¡Hola! ¿Estás sola?
         ─¿Eso importa? ¿Realmente te importa?
         ─No me gustan los problemas. Me explico, no voy a pelearme con ningún novio, amante, o…
         ─He venido por ti.
         ─¿De qué me conoces?
         ─Hagamos el amor.
         Fue algo espectacular. No quedo una parte de mi cuerpo
que no se sintiese viva con el roce de su piel. Perdí la noción del tiempo.
         Aquella noche me transformo. Quería implicarme, quería un futuro…quería que no acabase.
         El sol se adueño del día y aquella noche desapareció, dejó lugar a la realidad enterrando la ensoñación.
         En el lugar que antes estaba su calido cuerpo sólo había una nota en una simple hoja que decía: “Carpe diem”.