LETRAS CON ARTE

Neith       Título: Sucesos

         Todos los reunidos reían, todos excepto Desesperada y Hombre.
         ─La muerte nunca es agradable─ expuso Hombre.
         ─Depende, hay quienes la desean─ respondió Desesperada mirándole con expresión triste.
         ─Eso es como se dice: “con la boca pequeña”, a la hora de la verdad todos gritan que quieren vivir y de poder cambiar el final, lo harían.
         ─Es porque temen el dolor no a la muerte─replico Asesino─Hombre siempre dices lo mismo en todas las reuniones. Ya me estás aburriendo.
         ─Es que somos muy diferentes. A ti te gusta quitar vidas y yo pienso que hay que dar oportunidades.
         ─Te considero falso o tal vez débil. Cuando algo se debe acabar se acaba. ¿Y qué hay de malo en que disfrute haciendo mi trabajo?, a Bestia le parece bien y él manda.
         ─Muchos vienen aquí para pensar y creo que no les damos elección.
         ─Tonterias, llegan a este hostal para buscar la muerte. Bestia lo vio claro desde el principio.
         ─La última, era una pobre chica que apuñalo a su pareja, que la pegaba de continuo, por defenderse no por maldad. El cuchillo cebollero lo tenía en la mano porque estaba haciendo la comida para su maltratador. Ella mecería una oportunidad.
         ─La tuvo, huyó. Pudo quedarse y hacer frente a la situación─ intervino Masoquista.
         ─Nadie la iba a creer. Las mujeres siempre lleváis las de perder.
         ─¿Qué quieres decir?─Desesperada cambió de expresión. Entrecejo fruncido, boca apretada.
         ─¿Hay algo que tu me quieras contar?─La mirada fija y penetrante incitaba a sacar a la luz lo que ocultaba por vergüenza.
         ─Bestia, Bestia… No hay nada que decir.─ De nuevo decidió callar.
         ─¡Ha llegado una huésped! ¡Un nuevo ritual! ¡Es emocionante!─Interrumpio Sádica.
         ─Tengo bien afilada el hacha. Me encanta cortar. Ya la veo. Tiene el cuello muy esbelto así que no me costará nada. Me fascina pensar ver la cabeza separada del cuerpo─. Añadió Asesino.
         Cuando todos marcharon, Desesperada se acercó a Hombre y le habló al oído.
         ─Vámonos, vámonos y vivamos sin tanta sangre.
         ─De acuerdo. Esta noche quedamos en el parque y nos marchamos para siempre.
         Al día siguiente aparecieron dos cadáveres: una muchacha en la habitación del hostal local con la cabeza separada del tronco y un hombre también con la cabeza cortada en el frondoso parque de la pequeña población.
         ─Solo yo te entiendo amor, siempre estaremos juntos─ susurraba Bestia mientras besaba a Desesperada que permanecía como siempre quieta y en silencio.