LETRAS CON ARTE

Samsara       Título: ¿Exististe?

         Era verano, precisamente el mes en que el calor era sofocante. No tenía vacaciones porque acababa de firmar el contrato de trabajo precisamente para reforzar la plantilla de la empresa, un hotel, debido al incremento de clientes por la época estival.
         Camarera de piso, ese era mi trabajo. Se puede pensar que estar en un entorno vacacional, de disfrute, hace que el trabajo no sea tan duro. Todo lo contrario incluso estaba prohibido una vez acabada la interminable jornada laboral permanecer en las instalaciones. Nada de confraternizar con los clientes.
         Así que para paliar la soledad, ninguno teníamos a la familia cerca, en el tiempo libre nos reuníamos los compañeros de trabajo. Así conocí a Joan y comencé a aceptar sus atenciones. Era jefe de sala y le encantaba su trabajo.
         Sucedió lo que tenia que suceder y gozamos de dar rienda suelta al deseo haciendo el amor. Rara era la noche que no terminábamos en la habitación de uno o del otro.
         Me hacia sentir única, deseada, amada. No es que fuese fea y por lo tanto no tenía otros pretendientes, todo lo contrarío, en mi casa había algún que otro chico que se interesaba en mi persona.
         Un día hubo un cambio que no me paso desapercibido pero acepté. Me dijo que la ropa que me había puesto no le gustaba nada, que yo era muy hermosa y no tenía necesidad de provocar llevando una falda tan corta. No conteste nada simplemente me cambié.
         Con ese punto de partida todo empeoro. Cuando sonreía, era una coqueta, de permanecer callada era tonta y no sabía estar con gente. Reconozco que trataba de no contrariarle porque me daba miedo. Incluso me sentía obligada sexualmente, jamás le decía que no a pesar de sentirme agotada al final de la jornada laboral.
         Una noche paseábamos por la orilla del mar y ni me acuerdo en lo que le contradije pero su reacción fue increíble, me pegó. Note el calor en la mejilla y el sabor de la sangre en la boca.
         No se de donde salió. Se trataba de una hermosa mujer, iluminada por la luz de la luna, que sin darle tiempo a reaccionar le golpeo una y otra vez con fuerza.
         ─A una mujer no se la golpea, a nadie se le maltrata. Eres una basura. Te vigilo y a la próxima no te daré otra oportunidad.
         ¿Era una sirena?