LETRAS CON ARTE

Lidia Aloy Gil       Título: Héroes

         Siempre quise que fueses mi héroe. Recuerdo el día que me ayudaste a montar en bicicleta, era el Día de Reyes, la bici el regalo que me trajeron. Fue un momento muy especial al inicio, me dijiste: “Sin miedo, los hombres nunca tenemos miedo”. Mamá tenía expresión, ahora lo sé, de preocupación, apenas me había acoplado en el sillín cuando me diste un empujón al que no logre reaccionar y el pedal derecho me golpeo el tobillo produciéndome herida y dolor. Cuando caí y me puse a llorar mamá, sólo mamá me recogió llevándome hacia el interior de la casa; mientras me colmaba de besos y repetía: “te voy a curar, deja de llorar, te voy a poner un producto mágico que te quitará el dolor”.
         Tras el incidente me dejo en el cuarto para que colorease dibujos, algo que siempre me gustó y que no aprobabas. Escuche ruidos, ahora distingo los gemidos, parecía algo propio de un gatito maullando.
         Muchas veces ocurrió algo parecido. Cuando llegaba el día no entendía como mamá era tan torpe como para caerse y golpearse con puertas de continuo. Moratones, moverse lentamente dolida. Ella siempre decía: “son accidentes hijo”.
         Era la noche en que acababa de celebrar con los amigos del cole mi cumpleaños. Desvelado y desobediente, mamá siempre me tenía prohibido salir, salí de mi habitación, oía gritos y quería saber. Ya tenía quince años y me consideraba un hombre. Te vi golpeando con el puño cerrado a mi mamá que en el suelo se encogía para protegerse de los golpes. No dudabas, certeramente llegabas a tu objetivo y no conforme comenzaste a propinarle patadas.
         Mamá me vio y su mirada me decía: ¡desaparece, huye! Así lo hice, sabia que era más corpulento y por supuesto violento. Salí corriendo de la casa y cuando llegue a la de los vecinos pedí un teléfono, no tuve problema, me lo dejaron y llame a la policía.
         Declare y fue encarcelado.
         Ahora tengo una pesadilla recurrente, no quiero parecerme a ese ser.
         Mi mamá es una heroína protegiéndome siempre. Ella vive conmigo, forje amor en forma de una familia. Tengo una pareja a la que colmo de amor y dos hijos maravillosos que nunca sabrán de la maldad de su abuelo, para ellos está muerto antes de mi nacimiento. Nunca debió de vivir.