LETRAS CON ARTE

Camino del Diamante      Título: A la orilla del mar

         Noche mágica, Hoguera de San Juan. Se salta sobre el fuego y se pide que lo malo se queme, que los deseos se cumplan.
         El rumor de las olas se pierde entre el vocerío de quienes están en pleno jolgorio. Las estrellas y la luna pierden el protagonismo, no se miran, sólo las hogueras son importantes, el hipnótico fuego lo absorbe todo. Y saltar, saltar la hoguera es fundamental.
         Año tras año he seguido el ritual. ¿Cuántos años?, cinco, diez, veinte… francamente no lo sé, no lo recuerdo. Hace tiempo, creo que me acompañaba un hombre, no recuerdo su nombre e incluso a veces olvido su cara y otras recuerdo que era mi…¿esposo? ¿marido? ¿amante? De nuevo estoy confundida.
         Por mucho que me esfuerzo no logró que los pensamientos ni imágenes queden debidamente encajados, correctamente ensamblados, nunca hice puzzles, ¿o si? No lo sé.
         No logró recordar, sólo vivo el presente y el presente es solitario y vacío porque no puedo valorar lo que tengo por olvidar lo que dejé atrás.
         Hay momentos en que las preguntas me asaltan inquietándome porque no doy con las respuestas. Entonces una pastilla alivia mi desasosiego y vuelvo a... Por cierto, ¿quién me la da?
         Ahora no es momento de complicaciones, es tiempo de disfrutar, ¿de disfrutar? Si, exactamente, eso es, de disfrutar como un niño ante un ambiente festivo. Únicamente hay que dejarse llevar.
         De pronto el cansancio me obliga a sentarme sobre la arena de cara al mar, la oscuridad dificulta la visión hasta que las olas rompen contra la arena.
         Esta cabeza hace lo que quiere…Un nuevo recuerdo, rememoro una mano calida entrelazada con la mía y a la vez saltamos la hoguera con el mismo deseo. Eso es, antes de saltar decidimos, ¡que fastidio! no recuerdo los rasgos de mi acompañante, que el deseo fuera permanecer juntos toda la vida. Luego nos metimos en el mar para amarnos escondidos en la oscuridad de la noche.
         Recuerdo, ya no recuerdo nada. De nuevo… sólo…
         Alguien me coge de los brazos incorporándome y me abraza con fuerza. ¿Quién es?
         ─Amor mío, llevo horas buscándote. Que susto me has dado. No entiendo como he podido olvidar poner el seguro a la puerta.
         ─Tal vez te pasa lo que a mi.
         ─No puede ser porque entonces quien cuidará de ti. ¿Quién nos cuidará? Me cogió de la mano y nos adentramos en el mar.