LETRAS CON ARTE

José Luis Guerrero Carnicero      Título: 1.981

         A punto estuvo de saltar de mi pecho el corazón, cuando supe que los suspiros de la muchacha más bella que había conocido, tenían mi nombre.
         Yo no quería compromisos, pero al poco tiempo, descubrí que la libertad, no era estar encadenado a mi idea, sino volar juntos y libres a nuestro destino común. Y ya no entendía nada sin ella.
         Un 23 de febrero, la noche nos envolvía, el resto del mundo nos era ajeno y su voz era mi música.
         Pero no muy lejos de allí, otros corazones, ávidos de medallas, deseaban escuchar el ruido de los sables.
         Cuando supimos de ellos, vimos nuestra vida dando un vuelco. Yo estaba en el ejército y me tenía que incorporar al cuartel, donde me esperaba un fusil y un futuro incierto.
         Abrazados en el portal de su casa, juraba que la buscaría pasara lo que pasase y estuviera donde estuviese.          Ella empapaba mi hombro con sus lágrimas, incapaz de pronunciar palabra alguna.
         La pena contenía mi rabia. Ninguno de los dos, sabía entonces, que éramos tres, los que nos despedíamos en aquel portal, porque en su vientre, estaba mi semilla.
         Afortunadamente, imperó la cordura y pudimos seguir con nuestro vuelo.
         Nueve meses después, aquella semilla recibió el nombre de Alicia.