LETRAS CON ARTE

Sonia Ayuga Cedrón      Título: Inmersiones de tristeza

         Ando haciendo este verano inmersiones de tristeza por el Mediterráneo. Cojo aire y me meto en la profundidad, a unos doce metros y allí suelto lastre. Son apneas de dolor necesarias. Y debo perder el conocimiento porque, de repente el agua salada se vuelve dulce. Y en sueños, buceo a pulmón durante horas.
         A esa profundidad he soltado ya las más de dos mil llamadas que recibí durante un año, he dejado navegando la angustia con la que ella me decía sí quiero pero no puedo, he abandonado mi primera crisis de ansiedad cuando me negó, he ahogado la sensación de ser usada. Cementerio de ilusiones rotas.
         He podido abandonar la culpa de fallar a mi ángel rubio y he hecho burbujas con las palabras lo siento. Ella, que se merecía todo y no le di nada.
         Durante esas horas de buceo o de sueño he construido Roma sin patada y sin mentiras. Y me ha resultado más bello el color azul de agua que el de sus ojos. Hice de ella una diosa sin ser si quiera persona. Y he flotado sobre su desprecio... Por fin.
         Lo más difícil de la inmersión ha sido enterrar la ciudad de Salamanca. Oscura, incierta, dañina, cuidad marrón de una mujer negra. Cuidad contaminada del aire de sus cigarros. Cuidad sin esperanza, ajena y moribunda.
         He querido también darle un baño a las discusiones tontas, al "condenadas a llevarnos bien", a cuando yo venía, ella se iba y cuando ella, por fin vino, yo me marché. Dolió sin saber que dolía.
         Y me he despertado cuando mis pulmones se han colapsado. Un rayo verde que venía de la superficie me ha rescatado. Un rayo del color de la esperanza... Un rayo del color de tus ojos.
         Del color del amor.