LETRAS CON ARTE

Ramon Obiol Reverté      Título: El enésimo héroe anónimo

         Roberto acababa de ser multado con seiscientos euros por no acatar con las órdenes de sus superiores. Su grave delito: haberse negado a colaborar en el desahucio de la señora Aurelia, una mujer viuda de ochenta y cinco años que malvivía sola en un noveno piso sin ascensor en las afueras de la ciudad. Sin hijos ni familia a la que pedir ayuda, la octogenaria tenía serias dificultades para llegar a fin de mes, ya que disponía de una ridícula pensión de trescientos euros, de la cual una tercera parte era destinada a pagar el alquiler de renta antigua de la casa en la que habitaba.
         Retrasarse en el pago del último mes de alquiler por haber estado enferma había sido su fechoría, lo cual aprovecharon los propietarios del piso para poder desahuciarla y así revalorizar el piso.
         Roberto, bombero de profesión que ese día se hallaba de guardia cuando ocurrieron los hechos, se negó a ser cómplice de aquel atroz acto de allanamiento de morada cuando le ordenaron que rompiera la cadena de acceso a la casa, porque sus principios morales y educación así se lo impedían.
         Con el coraje de Roberto y la implicación de otras personas la señora Aurelia pudo conservar su vivienda porque todo el mundo tiene derecho a un hogar donde vivir con dignidad.
         A Roberto le podían descontar seiscientos euros de multa, pero lo que jamás nadie le podría arrebatar sería el orgullo de ser fiel a sus valores humanos.