LETRAS CON ARTE

Roberto Enrique Araque Romero      Título: La nadadora

         Somos agua, al menos cerca del 70% de nuestro organismo lo es. De hecho, los elefantes moribundos siempre van en su búsqueda. A decir verdad el planeta no debería llamarse “Tierra”, sino “Agua” porque aproximadamente el 70% de la superficie está cubierto por ella. Además, hace millones de años el mar fue nuestro hogar y no es casualidad que muchas de las grandes ciudades sean costeras o fundadas cerca de un río o lago. El ser humano siente una afiliación por el ambiente marino.
         Sí, la conducta humana está ligada al mar; los grandes destinos turísticos son islas, también existen leyendas como la ciudad perdida de la Atlántida. En todo caso el mar representa inmensidad, y esta a su vez se asocia con la vida y la muerte. Quiero pensar que no existían motivos más allá que encontrar esa filiación con el mar. No hay otra explicación. Natalia tenía 19 años, el cabello castaño, ojos marrones y labios carnosos. Sonreía sin motivo, lloraba y se enfurecía de la misma forma. Le gustaba la poesía y adoraba los “Héroes del Silencio”. Trabajaba como dependienta en una tienda de ropa, odiaba su empleo pero siempre sonreía al ver un cliente. Nunca vistió de blanco, tampoco uso alguna una red social ni teléfono celular, ni siquiera estaba familiarizada con el internet y una vez me dijo que contó los pasos desde su trabajo hasta su casa, 3579.
         La conocí un verano que llevé mis cuadros a la playa para venderlos, ella compró uno; una acuarela de una chica sentada sobre un acantilado. Ella era bella, realmente bella y fue mi amiga desde que nos conocimos. Un día acampamos en la playa. En algún momento de la noche me invitó a nadar hasta un islote, me negué y la convencí de no hacerlo sola. No pasó a mayores y todo siguió igual; conversamos y reímos. El día siguiente me enteré de que logró nadar hasta el islote, además, regresó para contar su hazaña a unos niños, luego recuperó fuerzas y realizó un segundo viaje, y también regresó para presumir con los mismos niños. La última vez que hablé con ella me dijo que se iría al caribe, no aguantaba la ciudad.
         Ayer unos amigos que visitaron Cuba me contaron sobre una tía que vendía poemas y presumía ser la mejor nadadora del mundo. Pienso viajar para rebatir esa afirmación.