LETRAS CON ARTE

Marta de la Caridad Lamelas Díaz      Título: La fe no es solo una palabra

         Las olas batían con fuerza y sobrepasaban el alto muro del malecón de la pequeña ciudad. El invierno estaba por llegar; en algún momento el sol se dejaba sentir y las amas de casas sacaban las frazadas a ventilar. Aunque, a una mujer no parecía importarle el tiempo ni el entorno. Varios meses atrás, antes de desaparecer su esposo durante una tormenta en el mar, había sido una mujer diferente, alegre y locuaz…Ya nada era igual. Cada día, iba hacia la costa, se sumergía en las aguas y nadaba buscando algún indicio. Todo era inútil, no aceptaba su muerte. Más tarde acudía al parque, se sentaba en el mismo banco, tomaba un libro y leía hasta que la luz del sol lo permitiera. No miraba jamás a su alrededor, se concentraba en su mundo, mientras leía era como si solo tuviera ojos para la lectura y oídos a su imaginación; nunca abandonaba el lugar hasta el anochecer.
         Una mañana en su deambular por la costa, vio enredado en un sargazo un collar tejido por ella que su esposo llevaba el día que desapareció. Se adentró al mar y nadó hasta el cansancio, tuvo alucinaciones, creyó ver un islote… Al volver en sí, pensó que estaba soñando, estaba acostada en tierra firme, se levantó , no reconoció el lugar. Cerca vio un refugio hecho con troncos pequeños y cubierto de ramas, entró, pero estaba vacío, tuvo la impresión de que alguien lo habitaba ; se disponía a salir cuando llegó un hombre barbudo y delgado, el cabello le llegaba a los hombros. Ella se quedó muda;! ese era su esposo!, él la reconoció, se abrazaron y el llanto los liberó
         --Has venido a salvarme amor.
         --Si, encontré el collar en la arena, sabía que estabas vivo.
         --Lo tiré, fue arriesgado, lo hice para que supieras que aun estaba vivo, no imaginé que vendrías a buscarme, perdóname, debí haber regresado hace tiempo, pero estuve muy enfermo, creí que iba a morir, no hace mucho comencé a preparar una embarcación, que ya he terminado y en la que regresaremos..
         ---Si contamos esto nadie lo creerá--. Dijo el hombre.
         ---Te equivocas, el mar ha sido testigo—Le respondió ella--.
         ---Como un soplo de vida la mujer salió de su mutismo.