LETRAS CON ARTE

Brenda Lizeth Mata Robles (México)      Título: Olvidados

         Hay tres niños al pie de mi cama esta noche, tienen una máscara hecha de tela que solo permite ver lo que deberían ser sus ojos. Ha pasado todas las noches sin falta y solo se quedan parados y a veces se mueven cerca del armario. Les he cuestionado sobre lo que quieren y no responden, solo tosen y tosen con gran fuerza; y su respiración se escucha agitada como si les doliera.
         Al investigar en los archivos de 1918 del pueblo se menciona que, a causa de una infestación de pulgas, los niños del lugar comenzaron a enfermarse por sus picaduras causando una epidemia de peste neumónica en todos los menores causando su muerte tras un grave cuadro de neumonía. Para evitar el contagio, los padres colocaron unas máscaras de tela hechas por ellos mismos a cada uno con función de mascara quirúrgica. Al morir los quemaban para evitar más contagios, murieron la mayoría de los niños en tan solo tres meses.
         Encontré una foto de mis padres junto a 4 niños enmascarados y decía: Alex 2, Julia 5, Alan 6 y Moisés 7 años. Yo era el menor y aquellos tres niños habían sido mis hermanos y mis padres nunca lo mencionaron. Al parecer yo sobreviví.
         De un momento a otro los tres niños estaban frente a mí tosiendo cuando de pronto las tres mascaras se comenzaron a manchar de rojo, comenzaron a reír. Comencé a toser yo también y de mi boca escurrió sangre, en ese momento comprendí que querían enfermarme.
         No era justo para ellos morir por esa enfermedad, quemados y olvidados como el resto.
         Corrí y me topé con una multitud de niños enmascarados frente a mí y me desmayé.
         Desperté y sabía que tenía que hacer algo y abrí el armario y estaban ahí; tres pequeñas mascaras viejas y manchadas.
         Ellos merecían ser recordados y nadie lo hizo. Sepultar las máscaras era lo correcto; y lo hice, con sus nombres y apellidos. Cuando los nombres y las máscaras fueron colocados los vi sin el pedazo de tela en la cabeza y de pronto se fueron con expresión de agradecimiento.
         Mi dolor y tos desaparecieron días después y siempre recuerdo a mis hermanos desde ese momento. Pero hay más niños que murieron por la misma causa y fueron olvidados, quieren ser vistos. Quizá esté un niño con máscara al pie de tu cama esta noche.