LETRAS CON ARTE

José Luis Guerrero Carnicero      Título: Mari

         Ella ya estaba en este mundo cuando llegué yo, se encargó de enseñarme las cosas importantes que no te enseñan los mayores, como, por ejemplo, ser un digno rival en el noble arte de la lucha con almohadas, a la hora de la siesta. Alcancé, gracias a ella, un gran nivel. Aunque las contiendas terminaban siempre en tablas, porque cuando el fragor de la batalla alcanzaba su máximo nivel de ruido, siempre se incorporaba a ella mi madre, para ponerle fin, armada con su temible zapatilla que, aunque tenía unos efectos más sonoros que dolorosos, era tremendamente eficaz.
         Ni siquiera le puedo reprochar que se adueñara del tocadiscos y el casette, haciendo que me acabaran gustando las canciones que le gustaban a ella, porque lo compensó con creces haciendo gala de una increíble capacidad de transformación, cada vez que yo tenía algún problema: de niña flacucha a temible gigante protector.
         No perdió nunca esa capacidad y, ya siendo adultos, se convirtió en el apoyo indispensable, para afrontar los acontecimientos más tristes y duros.
         Por todo ello, y por hacer que la palabra HERMANA, esté escrita con letras mayúsculas en mi corazón...maestra, amiga, compañera, protectora...gracias.