LETRAS CON ARTE

José Chamorro López       Título: Muerte de Mariana de Pineda


                              La muerte de Mariana de Pineda es un ejemplo de suprema injusticia llevada a cabo por un gobierno, corrupto y de ánimo absolutista, un clérigo indeseable, unas pobres mujeres asustadas y un comisario de policía, cuya ilimitada soberbia, no podía soportar el desprecio que Mariana, mostraba, ante sus tentativas de "amor lascivo". Clavos e hierros, vencieron a la belleza física, pero ni el garrote vil, ni la represión, ni el silencio prudente o cobarde de una Granada muy sometida, pudieron apagar el grito de libertad y alzamiento frente al opresor, que esta heroína singular llevó durante toda su vida como lema. Cualquiera que ame libertad, fidelidad y honradez, tiene en Mariana de Pineda su icono y su inspiración poética. Yo he sido uno de ellos.

El rítmico golpear
Del martillo del herrero
Despertaba a una GRANADA
Muy sumida en el silencio.

Los niños van a la plaza
Y se encuentran que sus juegos
Hoy tendrán que desplazarse
Por callejuelas de miedo.

Hierros, maderas y clavos
ocupan el campo abierto
Donde alegrías y carreras
Daban un aire risueño
Al que hoy ha desplazado
Un cadalso justiciero.

Las preguntan de los niños
Caen como flor del almendro
Sin que nadie las recoja
Porque solo hay color negro.

El sol no llega a la plaza
Manos de nubes han cubierto
Su áureo rostro candente
Para que no vea el suceso.

Mariana de Pineda
Va a sostener en su cuello
Y quebrará su laringe
Un rudo collar de hierro.
Dejando sin voz, ni aliento
A una mujer que creyó
Que la libertad era viento
Vivo, libre, soñador
Dando vida a los lamentos
Que sumisos y encerrados
Eran tallos subterráneos
Tubérculos enterrados
En el fango que la tierra
Y las lágrimas han formado.

Las puertas están cerradas
Las calles grises y solas
Nadie quiere ver envuelta
con Mariana su sombra.

No estamos para ser flores
Que de un golpe se cercenan.
El miedo es de vuelo corto
No es paloma mensajera.

Que nadie mañana vaya
A visitar el Alhambra
Su encanto está acompañando
En su muerte a Mariana....
Y no quiere abandonarla.

Sus medias como tapices
De un Albaicín desgarrado.
El corazón como patio
de leones descarnados
Y un pelo generalife
de jardineros malvados.

Que no se la lleve nadie
Que sea propiedad del pueblo
Su cuerpo inerte y truncado.
Sin ordenes oficiales
Sin carismas de por medio
Que solo llevan mentiras
De los que admiran su ego.

El día se puso gris
El azul siente desprecio
Y el eucalipto le pide
A sus pájaros silencio.

Pero el fiel de la justicia
Oxidado y perezoso
Inclina su movimiento
Al lado del poderoso.

Las botas del opresor
Pisando al acobardado
Laminan todas las crestas
Que con libertad forjaron
Amigos de Mariana
Que hoy le han abandonado.

Una bandera bordada
Un clérigo sin escrúpulos
Un desaire y un rechazo
Una huida de los suyos
Son miseros argumentos
Pero sirven de refugio
Para quitarle la vida
A quien en la vida supo
Que fidelidad y honra
no es cosa del Municipio
Sino que andan por el pueblo
Y quieren lanzar su grito
Porque hay un Rey felón
Un Rey villano y maldito
Que firma penas de muerte
Sin fijarse en el escrito.

La mula nunca sabrá
Que fue testigo sin nombre
Rozando sobre sus lomos
Aquellos muslos de cobre.
Ser animal es a veces
Mas decente que ser hombre.

Hay que ejecutar de prisa
Puede levantarse el pueblo
¿Quien es el verdugo inútil
Que no culmina su esfuerzo?.

Los ojos de Mariana
Muestran su brillo más bello
El horror ya tiene un límite
En el crujir de su cuello.

Del Dolor de Mariana
Se hizo cargo el silencio.
Hay lágrimas en sus ojos
Pero un viento justiciero
Las secó antes que pudieran
Formar relieve en su cuerpo
No podía ser plañidera
Una heroína del pueblo.

Al grito de libertad
La tierra le da afonía
Y Mariana en su fosa
Tranquiliza a la jauría
Que acabada ya la presa
Volverá a sus felonías.

La Ley y la igualdad
Con grilletes van unidas.
Cubierta de falsedad
Granada, desconocida
Olvida su libertad
Y acepta ser sometida.

Que pena que la verdad
Siempre lleve el traje puesto
Y que su coquetería
Quiera ocultarnos su cuerpo.

Si la flor no se deshoja
Nunca habrá fruto en el huerto
Y Granada ha estado oculta
En la corola del miedo.