LETRAS CON ARTE

Santiago Paniagua Manzano      Título: Balada del viejo molino


El viejo molino, milenario, tal vez,
está abandonado y perdido
entre arbustos, jaras y espinos.
El viejo molino, enérgico, activo,
robusto y festivo de mi niñez.

Jamás será el mismo el viejo molino,
un puro espejismo de lo que fue.

Del viejo molino, hablando en cristiano,
los tiempos tiranos qué buena
cuenta han dado de él.
(Y hablando en ladino)

Ni siquiera su muela ya lenta camina
sobre el rubio grano,
ni vaga en el aire el dócil polvillo
de su blanca harina.
Ni brota espontánea la voz cantarina
del amor serrano de norte hacia él.

El viejo molino, enérgico, activo,
robusto y festivo como mi niñez.

El viejo molino ya no es el mismo, ni él mismo,
tampoco el venero que tiene a sus pies.

Tampoco mi alma, mis años la otoñan
y escarpan su sino,
un mero espejismo de lo que fue.

El viejo molino, el fresco venero
no son los mismos,
¡qué se le va a hacer!

Las jaras, la higuera, las vacas, los carros,
las mulas, los asnos que al viejo molino
iban a moler, ya no son los mismos
bajo el sol cansado del atardecer.
(Y bajo el sol cansino)

Soy viejo molino, poco tardaré.
No me apena nada de lo que he vivido,
aunque algunas lágrimas por amor
esquivo derramé una vez.

Soy viejo molino, qué se le va a hacer.

No olvides chiquilla, no olvides chiquillo,
que: "Érase una vez..."
Un viejo molino junto a la garganta
que nos dio su sombra,
que nos dio su agua
cuando éramos niños.
Que nos vio crecer.

Soy viejo molino, poco tardaré.
Soy viejo molino, qué se le va a hacer.